Como la mayoría de las poblaciones de la
provincia su ubicación ha estado ocupada por el ser humano desde
tiempos prehistóricos. También los romanos tuvieron asentamientos
(como Santiscal) aunque es mucho más relevante la presencia de los
árabes, época de la que provienen el trazado de sus calles, el
alcázar militar, la muralla, los molinos, etc. En la época del
Emirato dependiente de Damasco (711-757) perteneció a la "Cora" de
Sidonia. En el siglo XI se declara independiente y el Emir de
Calsena toma la ciudad y la aleja de la influencia de Córdoba
convirtiéndose en un reino de taifa controlado por una familia de
origen bereber. Posteriormente supera en extensión a sus murallas y
se instalan en él órdenes religiosas llegando a su cénit desde el
siglo XV al XVIII.
Hoy en día es la entrada de la Ruta de los pueblos blancos y
conjunto histórico artístico. Esto, junto con sus magníficos
paisajes, la hacen destino turístico de primer orden en la provincia
de Cádiz, lo que constituye su principal fuente de ingresos.
El nombre de la ciudad hace honor a los arcos que engarzan la
fascinante arquitectura urbana, en un entresijo de calles recoletas
y empinadas que se conjuga con amplios y luminosos espacios
Castillo de Arcos. S.XV.
Iglesia Parroquial de Santa María de la Asunción. SS.XVI-XVIII
Convento de S. Agustín.SS.XVI-XVII
Iglesia de San Pedro.SS.XVI-XVIII
Ayuntamiento.S.XVII
Iglesia de San Francisco.SS.XVI-XVII
Iglesia de la Caridad.SS.XVI-XVII.
Calduba
DECRETO 105/2004, de 16 de marzo:
Arcos de la Frontera, por su propio enclave geográfico ha
constituido en todos los tiempos un lugar estratégico. El nombre de
Arx-Arcos (fortaleza en altura) proviene de su fundación romana,
época en la que aparece como asentamiento "coloniae Arcensiumu.
Durante la época musulmana su denominación es Arkos, emergiendo como
verdadera ciudad próspera y floreciente, que llegó a convertirse en
un pequeño reino de Taifa bajo el dominio de Ben Jazrum, rey de
origen beréber. En este período el recinto de la villa se amuralló y
aunque no hay certeza de que se colmataran con edificaciones todos
sus terrenos, se ha mantenido la compleja trama de manzanas.
En 1255 y en 1264, el rey Alfonso X tomó la ciudad para Castilla,
siendo cedida al Infante D. Enrique, aunque volvió a manos reales
debido a su carácter fronterizo. En 1300 recibe el rango de Concejo.
En 1408 el rey pone la ciudad en manos de su privado Ruy López
Dávalos, para otorgarla a los Ponce de León en 1440, Duques de
Arcos, hasta bien entrado el siglo XVIII. En el siglo XV se fundaron
los Hospicios de los Franciscanos Descalzos y otro próximo a la
Iglesia de San Pedro. El Ayuntamiento es trasladado a la Plaza del
Castillo. La cárcel se traslada a una casa donde se construirá más
tarde el Convento de Mercedarias Descalzas. En la Plaza del Castillo
se situaron la alhóndiga y a su espalda la casa matadero.
A partir del siglo XVI se inicia la construcción del Convento de San
Francisco (1510), el de religiosas de San Juan de Letrán (1539), el
Hospital de San Roque y el de San Pedro. Igualmente se inicia la
construcción de un nuevo matadero fuera de la Puerta de Jerez.
En 1706, Felipe V le concede el título de Noble y Fidelísima.
El terremoto de Lisboa de 1755, cambió su fisonomía, afectando a las
Iglesias de Santa María, San Pedro y San Agustín, hundiéndose el
muro norte del Castillo, que al caer al foso y enterrarlo, dio
origen a la calle Nueva.
Durante el siglo XVIII, la ciudad se desarrolla definitivamente
fuera del recinto amurallado, surgiendo tres enclaves: el barrio de
la Corredera, el de más calidad, con las residencias de la
burguesía, Hospital de San Juan de Dios, Pósito de Carlos III, Mesón
del Duque e Iglesia de San Miguel; el barrio de San Francisco, en
torno a la Iglesia de los Franciscanos del siglo XVI, en la que
destaca la Capilla de las Aguas; y el barrio Bajo, cuyo origen puede
estar en un asentamiento morisco en el actual barrio de Cómpeta.
En el siglo XIX, además de la epidemia de fiebre amarilla y el paso
de los franceses, que causaron daños en el Castillo y la Plaza, el
hecho más importante para el patrimonio de Arcos es la
desamortización de Mendizábal. Se producen transformaciones de
edificios religiosos y se ponen ala venta posesiones eclesiásticas
rurales, que frenaron el incipiente desarrollo industrial, por la
transformación de los promotores industriales en terratenientes.
En el siglo XX mejora la calidad de vida y se produce un desarrollo
del sector turístico, siendo en el período 1950-70 cuando se produce
el mayor crecimiento de la ciudad. Hasta principios de los años
sesenta se configuró un anillo concéntrico de crecimiento. Pero es a
partir de esta década, cuando comienzan a aparecer nuevas tipologías
edificatorias (bloques y viviendas unifamiliares aisladas, pareadas
y en hilera) levantadas sobre nuevos trazados, que amenazan tanto el
original núcleo urbano amurallado, como la primera zona de
crecimiento y el caserío tradicional.
La protección de los valores histórico-artísticos, paisajísticos y
estéticos, que sintetizan las particularidades del núcleo urbano,
así como de las relaciones del Conjunto con su entorno, justifican
la ampliación de la delimitación del Conjunto Histórico de Arcos de
la Frontera en Cádiz.
En razón a las características del ámbito del Bien se considera
necesaria la delimitación de un entorno al mismo. Los criterios
seguidos se basan en factores de contemplación, interpretación,
identificación y operatividad.
El Conjunto se extiende a lo largo del alto perfil de una montaña
que emerge de los Llanos, formados por uno de los meandros del río
Guadalete. Esta vega, que se ensancha a medida que se aleja del
barranco, es parte constitutiva del hermoso paisaje del núcleo
urbano.
Se hace necesario proteger el original núcleo amurallado y la
primera zona de crecimiento, así como tener en cuenta que el valle,
el barranco y la ondulada topografía sobre la que se levanta el
caserío, forman una unidad, un conjunto indivisible, constituido por
elementos naturales y construidos, haciendo que el Bien de Interés
Cultural y su entorno sean inseparables, formando una unidad que
debe ser protegida.
Nucleos: Abrajanejo, Arcos de la Frontera, Concejo, El Drago, El
Guijo, El Santiscal, El Yugo, Fuensanta, Jadramil, Junta de los
Ríos, Jédula, La Garrapata, La Misericordia, La Pedrosa, La Perdiz,
La Sierpe, Las Abiertas, Los Barrancos, Pequeña Holanda, Toronjil,
Vallejas