|
Jimena de la Frontera es una población del
Campo de Gibraltar en la provincia de Cádiz. Enclavada entre la
Serranía de Ronda y la Bahía de Algeciras es una auténtica
encrucijada, teniendo como añadido extraordinario su enclave dentro
del Parque Natural de Los Alcornocales, último bosque mediterráneo
de Europa, donde la Naturaleza se encaprichó de nuestra población,
declarada Conjunto Histórico Artístico en el año 1.983.
DECRETO 84/2004, de 24 de febrero, por el que se declara bien
de interés cultural, con la categoría de conjunto histórico, el
sector delimitado de la población de Jimena de la Frontera (Cádiz).
El Conjunto Histórico de Jimena de la Frontera tiene ampliamente
justificada su declaración como Bien de Interés Cultural por los
valores históricos, artísticos urbanísticos y arquitectónicos que
aún conserva.
La posición estratégica de su castillo, de los siglos XIII y XIV,
declarado monumento histórico-artístico en 1931, favoreció la
creación de un núcleo urbano que se ha mantenido desde su formación,
con calles estrechas, manzanas irregulares y plazuelas. Destaca la
presencia de importantes edificios, como la iglesia de la Santa
Misericordia-Santa María la Coronada (antiguo convento de la
Victoria y antigua iglesia de Santa Ana), del siglo XVI y la
primitiva iglesia de San Sebastián o de Santa María Coronada,
probablemente construida en el siglo XVII, de la que únicamente se
conserva su torre en la plaza de la Constitución. A estas dos
construcciones hay que añadir una serie de edificaciones domésticas
de los siglos XVIII y XIX y sobre todo una arquitectura de formas
populares con una serie de características tipológicas propias:
límite de altura, sobrado, cubierta de teja árabe, patios y corrales
como ejes de distribución interior y sobriedad ornamental.
El actual tejido urbano de Jimena de la Frontera se remonta a la
etapa musulmana. El castillo, declarado monumento
histórico-artístico en 1931,situado en el cerro de San Cristóbal,
poseía una situación estratégica en la defensa de la frontera del
reino nazarí de Granada. La población en esta época se asentó en el
interior de la muralla, aunque es probable que formara algún arrabal
en las proximidades del castillo.
La ciudad estuvo en manos de los benimerines, hasta que en
1319Ismail I la cedió de nuevo, junto a otras, al reino nazarí de
Granada a cambio de ayuda frente a los avances cristianos. En esta
posición de frontera del reino nazarí, permaneció hasta 1431, en que
fue conquistada por Pedro García de Herrera, Mariscal de Castilla,
que tomó la villa el 11 de marzo.
Su posición fronteriza, que la hizo cambiar de manos entre
musulmanes y cristianos durante el siglo XV, debió afectar al
proceso demográfico. En 1451 volvió al poder nazarí, hasta que en
este mismo año Enrique IV la conquista definitivamente, cediéndola a
su valido Beltrán de la Cueva, iniciándose la reedificación y
repoblación de la villa durante el último tercio del siglo XV. Es en
este momento cuando se inició el proceso de consolidación de la
trama urbana, que toma como punto de referencia el castillo y la
iglesia de Santa María, cuyos restos están próximos al castillo.
Finalmente en 1510 pasó a la casa de Medina Sidonia.
Es difícil establecer el proceso urbano inicial dada la desaparición
de los archivos municipales durante la invasión francesa, sin
embargo, la lectura de la actual planta de la ciudad, así como la
existencia de la arruinada iglesia de Santa María como eje de
conexión entre el castillo y la ciudad, permiten deducir que el
crecimiento durante los siglos XV y XVI se extendió en torno a un
trazado triangular formado por las calles San Francisco,
Misericordia, Cruz, Alta, Fuente de la Cruz y Jincaleta.
La disposición de estas manzanas y el trazado triangular del área
reseñada, hace pensar en la influencia que las vías de acceso de la
ciudad tuvieron sobre la conformación urbana.
En el siglo XVI se funda por los franciscanos mínimos el convento de
la Victoria, antigua capilla de Santa Ana y actual iglesia de la
Santa Misericordia-Santa María la Coronada, en las afueras y en las
proximidades de las vías de comunicación, adquiriendo la condición
de hito urbano que originó la formación de un sector del tejido
urbano.
Una hipótesis sobre la extensión de la trama urbana durante el siglo
XVI se basa en la presencia de cuatro ermitas, citadas por Madoz:
San Francisco, Consuelo, Misericordia y Concepción. Tan solo se
mantiene la del Consuelo, si bien transformada en vivienda y la de
la Misericordia, que podría identificarse con la iglesia de Santa
María. San Francisco tal vez se ubicaba en el actual solar de la
Iglesia de Santa María Coronada y la de la Concepción se ha podido
ubicar en la calle Sevilla.
Durante el siglo XVII se funda la iglesia de San Sebastián, que en
el último tercio del siglo XVIII pasaría a denominarse de Santa
María la Coronada, de la que actualmente solo queda su torre,
desplazando a la iglesia de Santa María (próxima al castillo) como
centro parroquial de la villa. De esta manera, se convirtió en un
punto de confluencia urbana que facilitó y ordenó la expansión
urbana hacia esta zona, marcando uno de los límites de crecimiento
de la villa y convirtiéndose en asentamiento de buena parte de los
inmuebles domésticos de mayor relevancia. En los últimos años del
siglo y primeros del siguiente, estaba conformado el margen del
casco urbano.
En el transcurso el siglo XVIII se produce la consolidación del
casco urbano, ya trazado en los años anteriores, con la colmatación
del espacio y el relleno de manzanas, muy condicionada por la
orografía del terreno, que se desarrolla en pendiente. Tres zonas
conforman los elementos esenciales de la ciudad: el área de la
iglesia y la plaza de San Sebastián, convertida en el núcleo
residencial principal; la calle Sevilla, arteria principal de la
ciudad, que adquiere el carácter de centro de la ciudad y lugar de
asentamiento de la actividad pública; y el Convento de la Victoria,
con un crecimiento urbano en torno al mismo e inmuebles como la
Pescadería, la Carnicería o los Corrales de Santa Ana.
Durante el siglo XIX no existen alteraciones en el trazado urbano,
salvo la desamortización de los conventos de la Victoria (antigua
capilla de Santa Ana y actual iglesia de la Santa Misericordia-Santa
María la Coronada) y el de Nuestra Señora de los Ángeles, que liberó
terrenos para el crecimiento de la trama. La llegada del ferrocarril
en 1892, en las proximidades del Santuario de Ntra. Sra. de los
Ángeles, supuso la expansión de la ciudad más allá de los límites
del casco histórico, creándose una zona urbana nueva denominada
Barrio de la Estación.
La tipología doméstica de carácter popular suele ser de una planta a
la que se le añade un sobrado, cuyo hueco, situado sobre la puerta,
puede ir cerrado a modo de cierro o con una simple reja. La puerta
adintelada queda envuelta por una moldura plana coronada por una
ligera cornisa y a sus lados, los vanos pueden ser simples ventanas
o bien cierros. Otras variantes tipológicas presentan cierros
semicirculares e incluyen una planta semisótano o bien tienen
plantas circulares.
Los inmuebles de mayor relevancia son los de una arquitectura de
tradición urbana, con dos plantas, formas estéticas clasicistas,
fachada centrada por la puerta de acceso con aires de portada, sobre
la que se sitúa el balcón de la habitación principal y una
ornamentación a base de pilastras que articulan generalmente la
segunda planta. Generalmente están organizados en torno a un patio
columnado.
Nucleos: San Martín del
Tesorillo, Los Angeles, San Pablo de Buceite, Montenegral,
Marchenilla |