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Sus habitantes reciben el gentilicio de
linenses.
Se asienta sobre el istmo arenoso que une el Peñón de Gibraltar con
la costa, en el flanco este de la Bahía de Algeciras, entre Sierra
Carbonera y el Peñón de Gibraltar.
En agosto de 1704, mientras regresaba a Lisboa tras el infructuoso
intento de tomar la ciudad de Barcelona, una flota anglo-holandesa
con 45 navíos de línea británicos y 10 holandeses bajo el mando del
almirante Sir George Rooke tomó la ciudad de Gibraltar en nombre del
Archiduque Carlos de Austria. Las fuerzas de desembarco estaban
formadas aproximadamente por unos 10.000 hombres al mando del
Príncipe de Darmstadt, jefe de las tropas partidarias del Archiduque
Carlos de Austria, mientras que la Plaza de Gibraltar contaba sólo
con un centenar de piezas de artillería en su mayoría inservibles y
su guarnición ordinaria formada por 60 ó 70 hombres bajo el mando de
Diego de Salinas, a los que se sumaron voluntarios y vecinos armados
hasta rondar las a todas luces insuficiente cifra de 400 hombres.
Las hostilidades dieron comienzo el día 2 de agosto de 1704. La
flota angloholandesa, con sus 1.500 piezas de artillería, disparó
30.000 proyectiles en unas seis horas, demoliendo gran parte de las
fortificaciones de la plaza. Gibraltar cayó el 3 de agosto de 1704.
En teoría las fuerzas anglo-holandesas no llegaban con ánimo de
invadir ni conquistar ninguna parte de España sino de proteger y
liberar a los españoles del pretendiente francés al trono de España,
Felipe de Anjou. Sin embargo, una vez tomada la plaza, el almirante
Rooke, arrió el estandarte del Archiduque Carlos -izado por el
príncipe de Hesse- sustituyéndolo por el inglés al tiempo que
proclamaba a la reina Ana, dueña y señora del Peñón de Gibraltar. La
población española de Gibraltar optó por trasladarse en bloque, lo
mismo que su guarnición. La mayoría buscó refugio en los alrededores
de la ermita de San Roque, con la esperanza de que la situación se
restableciera en poco tiempo y pudieran volver a sus hogares,
fundándose en 1706 la ciudad de San Roque, donde como reza su lema
"Reside la de Gibraltar", para que no se olvide cuál fue su origen.
Su termino municipal comprendía los terrenos donde más tarde nacería
La Línea de la Concepción. Parte de los gibraltareños originales
optó por trasladarse a las cercanías de la ermita de San Isidro,
dando así origen años más tarde a la villa de Los Barrios, mientras
que una minoría buscó refugio en las ruinas de la ciudad de
Algeciras, deshabitada desde que en 1379 la ciudad fue destruida e
incendiada por los árabes al ver que serían incapaces de conservar
la ciudad ante el avance de las tropas cristianas.
El rey de España Felipe V, nombre con el que fue coronado Felipe de
Anjou, ordenó al Marqués de Villadarías que sitiara a la Plaza de
Gibraltar. Este primer intento de recuperar la ciudad resulta
infructuoso y el ejército español levantó el asedio. Sin embargo, a
fin de vigilar el istmo y oponerse a una posible invasión del resto
del territorio, estableció una guarnición permanente en esta zona y
creó el Gobierno Militar del Campo de Gibraltar.
En 1713 se firmó el Tratado de Utrecht por el cual España cedía
Gibraltar a Inglaterra. Curiosamente el tratado sólo hace referencia
a la cuestión en un artículo, el décimo
Gibraltar estuvo bajo vigilancia constante y fue sitiada en varias
ocasiones (1727, 1779 - 1783) sin demasiada suerte para los
ejércitos españoles. Los ingleses, más fuertes que nunca, iniciaron
una política expansionista, comiendo terreno al istmo, que no estaba
contemplado en el Tratado de Utrecht. Ante este hecho, el gobierno
español tomó una decisión que sería fundamental en la historia de la
futura Línea de la Concepción: la construcción de una plaza fuerte,
Línea de Contravalación o Línea de Gibraltar.
Esta orden fue dada el 2 de noviembre de 1730 al director de
Ingenieros, Isidro Próspero de Verboom, para la construcción de dos
fuertes, uno situado a levante y otro a poniente del istmo, unidos
ambos por una línea de fortificación, con el propósito de impedir el
tránsito y hacer prevalecer los derechos sobre el istmo, además de
hacer patente la presencia española en la zona, prohibiendo a los
barcos ingleses el atraque fuera del puerto de Gibraltar.
En 1731 se inició la construcción de los dos grandes fuertes,
llamados de Santa Bárbara y San Felipe. El primero recibe este
nombre en honor de la Patrona del Arma de Artillería, ubicándose en
la playa de levante, siendo aún visibles sus restos. El segundo toma
su nombre en honor del rey, Felipe V, y se sitúa en la playa de
poniente.
Entre estos dos fuertes se construyó una gran muralla central con
varias plazas de armas en punta de diamante con sus cuerpos de
guardia respectivos, discurriendo desde Santa Bárbara a San Felipe.
Todos ellos, se encontraban situados a una distancia equidistante,
llamados de Santa Mariana, San Benito, semi-plaza de armas y cuerpo
de guardia de San José, San Fernando y San Carlos.
Se finalizaría la construcción de esta formidable línea defensiva
con todos sus baluartes en 1735: la llamada Línea de Contravalación
o Línea de Gibraltar.
Así pues, en sus orígenes La Línea no fue más que una especie de
campamento "provisional" formado por artesanos y comerciantes que
abastecían a los militares y a sus familiares en las proximidades de
las fortificaciones levantadas para asediar Gibraltar, ya que por
ser un territorio en conflicto no se autorizaba el asentamiento de
población civil de forma estable.
Las fortalezas de La Línea de Gibraltar quedarían intactas durante
veinte años, cumpliendo el objetivo por las que fueron construidas.
A principios del siglo XIX se produce la invasión de la península
Ibérica por parte de las tropas francesas, España, había firmado un
pacto de defensa con Inglaterra para luchar contra los franceses en
la Guerra de la Independencia Española.
Con el pretexto del temor a que las tropas de Napoleón Bonaparte,
que ya habían llegado a la comarca campogibraltareña, se adueñasen
de esta línea fortificada, los españoles accedieron a que el coronel
británico Holloway, jefe de ingenieros en la guarnición de
Gibraltar, derribase las fortificaciones españolas y las baterías de
sus alrededores, procediendo a su voladura el día 14 de febrero de
1810.
Vista de La Línea desde lo alto del PeñónTras la destrucción de la
linea física que bloqueaba el paso por el istmo, la ciudad continuó
creciendo con una gran dependencia de Gibraltar, ya que cubrió las
necesidades de todo tipo de la colonia británica (suministro de
alimentos: carnes, frutas, verduras y hortalizas, de recreo y
diversión, de espacio físico para alojamiento próximo de una fuerza
de trabajo abundante al servicio de un Imperio en expansión, etc.).
Negociantes, comerciantes y sencillos trabajadores quisieron que La
Linea, fuera un municipio independiente de San Roque, controlado por
militares, terratenientes y aristócratas. La oposición social y
política de ambas poblaciones hace compresible su separación, no sin
bastantes impedimentos y el lógico posicionamiento en contra de San
Roque. Fue el 17 de enero de 1870 cuando se autoriza la segregación
de La Línea del Ayuntamiento de San Roque, y se le conceden los
pastos, frutos, aprovechamiento y sus usos públicos comprendidos en
el término jurisdiccional. Así nace con poco más de 300 habitantes
La Línea de Gibraltar, nombre que heredó la población de la
fortificación junto a la que nació. El casco urbano del recién
nacido municipio se comprende entre la actual Plaza de la Iglesia,
la Plaza de la Constitución, calle Real, la calle Jardines y la
Avenida España. Tiene un cementerio, la comandancia, una aduana, un
cuartel de carabineros y otro de soldados, mas allá, el barrio del
Espigón y lejos, en la playa de levante, La Atunara / Tunara,
barriada de pescadores que no nació como un barrio más de La Línea,
sino que sus orígenes datan nada más y nada menos que 640 años antes
que la propia ciudad. Entre todo esto muchos huertos: el de Pedro
Vejer, Mondejar, del inglés, Fava, Recagno, Genovessa, Russi, etc.
El 20 de julio de 1870 se constituye el ayuntamiento de La Línea,
siendo su primer alcalde-presidente Lutgardo López Muñoz, elegido
por una comisión de vecinos designados por la Diputación Provincial.
En la primera sesión del nuevo ayuntamiento, se procedió a la
elección del nombre con el que desde entonces debería ser conocida
esta población y de forma unánime se decidió el de La Línea de la
Concepción, por ser la Inmaculada Concepción la patrona del ejército
español en esas fechas. Este nombre fue cambiado en varias
ocasiones, pero persiste la propuesta primitiva, y es en 1883 cuando
vemos aparecer este nombre en los libros de actas.
Fue en 1913 cuando el rey Alfonso XIII otorga el título de ciudad a
La Línea de la Concepción.
Monumentos:
Fuertes de San Carlos, de Santa Bárbara y de San Felipe
Edificaciones militares del siglo XVIII. Construidos durante el
sitio de Gibraltar como parte de la llamada Línea de Contravalación
de Gibraltar, un grupo de fortificaciones cuyo objetivo era al mismo
tiempo asediar Gibraltar y evitar las ansias expansionistas
británicas. Durante la Guerra de la Independencia, periodo durante
el cual España e Inglaterra se alían frente al enemigo común
Francia, estas fortificaciones fueron voladas por los ingleses para
evitar que cayeran en manos francesas. Actualmente el Fuerte de
Santa Bárbara está en fase de recuperación, mientras que del Fuerte
de San Felipe han aparecido recientemente algunos restos. Del Fuerte
de San Carlos no se conservan indicios.
Torrenueva
Esta torre forma parte de las 44 torres de iguales características
que contorneaban la costa desde el río Guadiaro hasta la frontera
con Portugal, construidas todas ellas durante el reinado de Felipe
III, hermanas con otras tantas situadas por toda la costa
mediterránea, desde Málaga hasta Cataluña.
La finalidad de estas torres era avisar del peligro que corrían los
habitantes del litoral por la presencia de los barcos de piratas
berberiscos. En estas atalayas o torres vigías, levantadas de trecho
en trecho, y mediante señales de humo o fogatas se avisaba de la
presencia de los barcos piratas. En su terraza se hallaba siempre
dispuesto un haz de leña seca para ser quemado de inmediato en caso
de peligro, transmitiendo la señal de alarma a las torres vecinas.
Plaza de Toros
Considerado como uno de los tres edificios mas antiguos de la
ciudad, compartido junto a la antigua Comandancia Militar, hoy Museo
del Istmo, y la parroquia de la Inmaculada Concepción, constituye un
claro ejemplo de lo que fue la arquitectura civil andaluza en los
últimos tercios del siglo XIX.
Mas de 120 años han pasado desde que Luis Ramírez Galuzo el que fue
sin duda uno de los vecinos de la ciudad con más nivel económico del
siglo, y alcalde en varias ocasiones, presentara al ayuntamiento el
permiso para construir en un terreno propio, una plaza, para así
celebrar la fiesta popular española, como otras fiestas acrobáticas,
y demás festejos, en aquel año de 1880, siendo el proyecto llevado
por el arquitecto provincial Adolfo del Castillo, autor entre otras
obras, del mercado de Abastos, hoy de la Concepción, y el antiguo
Matadero Municipal, ya desaparecido.
El Ayuntamiento dio permiso para que se elabore la petición ese
mismo año de 1880, convirtiéndose en una empresa de gran envergadura
y el coso va tomando fisonomía durante dos años. En su construcción
se usaron piedras, ladrillos, hierro y madera, consta de 49 lados,
11 puertas de acceso desde la calle, dividido en 2 cuerpos, el 1º
con capacidad de 3500 personas y el 2º para 2000 personas, 8 palcos
para 16 personas cada uno, 1 palco presidencial y un tejado a dos
aguas.
Por fin en 1883 el edificio fue terminado y listo para albergar a
sus 6.000 espectadores teniendo en cuenta que por aquellos días el
municipio tenía una población de 5.000 aproximadamente.
Lejano queda ya aquel 20 de mayo de 1883, en que dicha plaza fuera
inaugurada por los diestros: el Gordito, Frascuelo y el Marinero,
asistiendo espectadores de todo el Campo de Gibraltar, Jerez de la
Frontera, El Puerto de Santa María, Málaga, Córdoba, Sevilla y
Madrid, y presidida por las altas autoridades militares y civiles de
La Línea de la Concepción y Gibraltar.
Y un sinfín de espectáculos han sido celebrados como la lucha entre
un león denominado Daniel y un toro en 1887, la ascensión del globo
de los Hermanos Montgolfier, el Ville de Lyon en 1894, etc.
Lamentablemente el edificio por culpa de la dejadez de la
administración municipal tuvo que ser sometido al derribo de su
parte alta allá por los años 70. Desde entonces se han acometido
diversas obras de adecentamiento que han permitido, peor que mejor,
la continuidad de la actividad en la plaza. Este abandono sirvió
para intentar justificar en el año 1999, el anuncio del alcalde Juan
Carlos Juárez Arriola, del futuro derribo de la misma, abandonando
su mantenimiento. Amenaza de derribo que intento culminar en 2005,
siendo impedido por gran parte de la ciudanía que con más de cinco
mil firmas recogidas consiguieron que la administración autonómica
iniciara el proceso para declararla monumento de interés cultural,
blindándose el edificio ante futuras amenazas de derribo y
abriéndose la posibilidad de una pronta restauración y
reconstrucción de su estructura original.
Iglesia Parroquial de la Inmaculada Concepción
Templo edificado en el siglo XIX de estilo colonial. Destaca su
retablo del siglo XVII y la imagen titular obra de Ortega Bru. Se
convirtió en Santuario a finales del año 2005.
La planta de la iglesia de la Inmaculada Concepción está constituida
por tres naves. La central es mucho más elevada que las dos
laterales y está separada de éstas por arcos de medio punto que se
apoyen sobre pilastras. La cubierta de la nave central es a dos
aguas y las laterales a una, mientras que el armazón es de madera.
El exterior del edificio responde a la distribución interior, con
una sencillez y belleza notables. El paramento frontal está dividido
en dos zonas perfectamente diferenciadas: la fachada propiamente
dicha y la espadaña, donde se sitúan las cuatro campanas. Esta
diferencia queda bien marcada por el frontis que más bien parece el
remate de la fachada.
La parte baja presenta su paramento dividido por pilastras rematadas
en florones y elementos horizontales con decoración de mosaicos
cerámicos. La entrada se sitúa en el centro de la nave central,
junto a dos ventanas que se corresponden con las naves laterales.
Remata el frontón la espadaña, dividida por pilastras de iguales
características que la planta baja y acogiendo en sus huecos las
campanas, una para el reloj y tres para los servicios de la iglesia.
La espadaña se encuentra coronada por un frontón curvo. En el
interior de la parroquia de la Inmaculada Concepción se veneran las
imágenes de Jesús del Gran Poder, la Soledad, la Amargura, el Cristo
de la Misericordia, el Cristo Yaciente, el Cristo de las Almas y la
Virgen de las Angustias, imágenes pertenecientes a las cuatro
hermandades de penitencia radicadas en la parroquia. Hasta hace unos
años también se encontraban las de otras cofradías (Oración del
Huerto, Dolores y Silencio), que ya se hallan en otras parroquias.
Además, hay una hermosa figura del Corazón de Jesús, recientemente
mejorada, una Virgen del Carmen, el Simpecado de la Hermandad de
Nuestra Señora del Rocío y otras imágenes de culto, tales como
Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.
Las Tres Gracias
Monumento situado en la Plaza de la Iglesia. Obra de Nacho Falgueras
que representa el cuadro del pintor linense José Cruz Herrera.
Inaugurado recientemente es un homenaje a las mujeres linenses. En
su inauguración Bely Moya, gran conocida en La Línea, recitó un
poema con aire linense, poema que ella misma escribió.
Monumento al trabajador español en Gibraltar
Obra también de Nacho Falgueras. Es un homenaje a esos miles de
linenses y campogibraltareños que se dejaron parte de su vida
trabajando en Gibraltar. En tiempos difíciles para España eran
muchos los que cada día cruzaban la frontera buscando un trabajo con
el que mantener a su familia. Este monumento es el homenaje del
pueblo de La Linea a todos aquellos que trabajaron (y trabajan) en
Gibraltar.
Conservatorio Profesional de Música "Muñoz Molleda"
A él acuden muchos jóvenes de entre 9 y 18 años de la ciudad de la
Línea, y otras ciudades cercanas como Algeciras, San Roque, etc. El
cual esta actualmente en obras, debido a unas reformas en el mismo,
pero se siguen impartiendo clases en él. Con la ampliación se
introduciran nuevas clases de instrumentos. También se esta
realizando un parking subterráneo justamente debajo de esta
ampliación del conservatorio.
Museos
Museo José Cruz Herrera
En sus salas se expone una colección de 201 lienzos pertenecientes
al pintor local José Cruz Herrera. Se divide en cuatro salas de
exposición donde se puede seguir la evolución artística del pintor
linense: JOSÉ CRUZ HERRERA. Realza en sus pinturas la belleza de la
mujer andaluza. Expuso en 1921, 40 cuadros en el Salón del Círculo
de Bellas Artes de Madrid, asistiendo a su inauguración la Infanta
Isabel. Entre sus innumerables éxitos, galardones y títulos, podemos
destacar la Primera Medalla de la Exposición Nacional en 1923. En el
Museo que lleva su nombre, se recogen sus primeros trabajos, además
de los cuadros que pintó el tiempo que vivió en Marruecos, dónde
encontramos el ambiente, la luz, el colorido y el exotismo del mundo
árabe. En su obra predominan los retratos de mujeres andaluzas con
cabellos y ojos oscuros y labios gruesos y muy rojos, junto con una
gran variedad de temas: Bodegones, retratos, desnudos, paisajes,
autorretratos...
Museo Taurino
Guarda una gran colección de carteles taurinos, trajes de luces,
sellos de ganaderías, fotografías de toreros, etc. Compuesto de
cuatro salas y capilla, sala de Manolete, sala El Gordito, sala
Antonio Duarte "Pota", sala El Marinero y sala Frascuelo. Con miles
de fotografías, cartelería taurina, hierros de todas las ganaderías,
vestidos de torear, trofeos, capotes, banderillas, estoques, etc.
Cuenta con más de 50 años de historia, y se puede considerar como
uno de los más importantes de toda la geografía nacional. Su
fundador, José Cabrera Duarte, fue un gran aficionado a los toros, y
desde temprana edad fue recopilando todo tipo de material dando
forma al actual museo que lleva su nombre.
Museo del Istmo (fte. bibliografia varia)
Nucleos: La Liron de la Concillin, Santa Margarita, La Hacienda |